FASES CERRAR

Cómo controlar tus emociones

underwater by Katerina Plotnikova on 500px.com

LAS EMOCIONES NOS PUEDEN JUGAR MUY MALAS PASADAS. DEJA DE SER VÍCTIMA DE TUS EMOCIONES Y CONVIÉRTELAS EN UNA HERRAMIENTA PODEROSA.

 

Cuando hablo de controlar tus emociones tal vez te imagines a ti mismo intentando poner riendas a tus sentimientos, como quien intenta tirar de la correa para someter a un perro rabioso. El tipo de control emocional que te propongo es mucho más sutil, profundo y eficiente. Es algo así como hacerse amigo del perro rabioso para comprender qué pulga es la que le pica.

 

Para poder llegar a este punto total de dominio emocional primero debemos comprender qué son las emociones.


LAS EMOCIONES SON UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN QUE NUESTRO INTERIOR UTILIZA PARA COMUNICARSE CON NOSOTROS.


Imagínate que tienes un ser interior dentro de ti. Llámalo tu alma, tu corazón, inconsciente, o lo que sea que te resulte más cómodo. Ese ser interior, que eres tú mismo, no habla tu idioma, su idioma son las emociones. Y no sólo eso, sino que ese ser está en un lugar privilegiado desde donde puede ver todo lo que sucede en tu interior. Está en la cocina donde todo se cuece, sabe lo que entra y lo que sale de ti, sabe lo que te rodea por fuera y lo que tienes por dentro, conoce tus miedos y deseos y no entiende de limitaciones ni de lo que está considerado bien o mal socialmente.

 

Este ser ve tu interior con sinceridad absoluta y tiene una vista privilegia que tú no tienes.  Nuestra visión de nosotros mismos y de la realidad está limitada por condicionamientos sociales, por las cosas que están bien o mal vistas hacer, por miedos y otros sentimientos y condiciones limitantes.


ES COMO SI TÚ CAMINASES A NIVEL DEL SUELO Y TU SER INTERIOR CAMINASE DOS METROS POR ENCIMA DE TI. LO VE TODO, TIENE MEJORES VISTAS Y PERSPECTIVAS DE TI MISMO Y DE TU MUNDO.


Mientras está en este lugar privilegiado te va contando qué es lo que está sucediendo dentro y fuera de ti. Es un mecanismo de feedback. Te va diciendo “mira, parece que se avecinan nubes por el horizonte” cuando te aproximas a una situación conflictiva y sientes ansiedad, o “parece que hoy hace sol” cuando tienes un buen día y te sientes feliz.

 

Aunque suene un poco raro contado así de forma metafórica, en realidad no es nada extraño. A nivel físico tenemos este mismo mecanismo. Cuando sentimos dolor nuestro cuerpo nos está comunicando que algo va mal y debemos prestar atención a esa parte del cuerpo para intentar curarla. Cuando nos quemamos, por ejemplo, la piel nos dice que debemos retirar la mano del fuego porque nos está causando daño. Y así sucede con todas las sensaciones físicas del cuerpo, buenas y malas, que nos van informando de lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo.

 

La intención de este sistema de feedback es hacernos saber de una situación para que actuemos en consecuencia.


NO HAY MUCHA DIFERENCIA ENTRE SENTIR UN DOLOR FÍSICO Y UN DOLOR EMOCIONAL, AMBOS NOS INDICAN QUE ALGO NO VA BIEN.


 

Ahora que sabemos que las emociones son un sistema de comunicación lo último que deberíamos intentar es reprimir esas emociones.


CUANDO REPRIMES TU EMOCIONES ESTÁS INTENTANDO CALLAR A ALGUIEN QUE TIENE ALGO IMPORTANTE QUE DECIRTE.


Y eso no puede traer ningún bien. A las emociones hay que escucharlas. El problema es que no estamos acostumbrados a hacerlo, por varios motivos. Por un lado, nuestra cultura nos dicta cómo nos debemos comportar, y por tanto, cómo nos debemos sentir. Si un niño grita de emoción porque está viendo algo increíble o siente alegría incontenible le mandamos callar porque está mal visto gritar. Si llora porque está frustrado le decimos que deje de llorar porque no hay que llorar ni sentirse frustrado. Desde pequeños nos han enseñado a reprimir y negar nuestras emociones.

 

Sólo nos han permitido expresar las emociones socialmente aceptadas, como la alegría, la felicidad y el respeto. El problema de este aprendizaje social es que nos ha hecho pensar que hay emociones “buenas” y emociones “malas” Cosas como “los hombres no lloran”, o “las señoritas no se comportan así”, no han hecho más que hacernos sentir mal con las emociones que nos son socialmente aceptables.


ES COMO SI NOS HUBIESEN ENSEÑADO QUE HAY QUE SER SIEMPRE FELIZ, ALEGRE Y AMABLE, CUANDO EN REALIDAD NUESTRO RANGO DE EMOCIONES ES ENORME Y NO SE LIMITA SÓLO A LAS EMOCIONES POSITIVAS.


Las emociones negativas tienen una utilidad inmensa porque son las que nos indican que algo va mal y debemos repararlo. Si no atendemos a esos mensajes de atención y los ignoramos la situación que va mal no hará más que empeorar, hasta que de pronto un día tienes depresión y no sabes por qué, o tu rabia contenida llega a tal punto que llegas a maltratar a los que te rodean, solamente por poner un par de ejemplos.

 

Las emociones negativas son tan importantes, o más, que las positivas.


ESTÁ MUY BIEN SABER LO QUE NOS HACE FELICES, PERO ES IMPRESCINDIBLE SABER LO QUE NOS HACE MISERABLES.


No reprimas tus emociones, escúchalas. Tienen algo importante que decirte.

 

Tal vez prestes atención a tus emociones por primera vez en tu vida, al menos así de forma consciente. Esto es como aprender a hablar un idioma nuevo.

 

El otro día me dí cuenta de cómo tenemos una palabra que hace de cajón desastre para todas esas emociones negativas: estrés. Hay una infinidad de enfermedades físicas desencadenadas, agravadas, y yo quiero añadir también causadas, por periodos prolongados e intensos de “estrés”.

 

Pero, ¿qué es el estrés? Puede ser nerviosismo, miedo, angustia, tristeza, desasosiego, ira, impotencia, vergüenza, rechazo, frustración… y una larga lista de sensaciones de malestar emocional. Todo esto entra dentro de la categoría del estrés y debemos aprender a discernir cuál de esas emociones sentimos nosotros.

 

Así que éste es el primer paso: cuando sientas una sensación desagradable dentro de ti ponle nombre. Puede ser difícil al principio pero la clave es la sinceridad y la observación.


SÉ SINCERO CON TUS PROPIOS SENTIMIENTOS, NADIE MÁS TE ESTÁ OBSERVANDO, NADIE TE VA JUZGAR Y ES IMPORTANTE QUE TÚ TAMPOCO LO HAGAS.


Observa tus emociones como quien observa una molécula a través de un microscopio. Sé sólo un observador de tus emociones, sin juzgar que estén bien o mal. Si no eres capaz de darle un único nombre, entonces haz una lista de todas la emociones que sientas. Tal vez sea una mezcla de tristeza, fracaso y decepción. Lo complicado, y extraordinario, de las emociones es que todos esos sentimientos se pueden experimentar al mismo tiempo.

 

Otra cosa complicada de las emociones es que parecen arrastrarnos y no podemos hacer nada al respecto. Bueno, hasta cierto punto, así es como debe ser. Las emociones tienen su curso, al igual que una gripe cursa a lo largo de 3 ó 4 días si estamos sanos, o de una semana si andamos con la defensas bajas.


RESPETA LA NATURALEZA DE LAS EMOCIONES, DEJA QUE FLUYA Y SALGA TODO LO QUE TENGA QUE SALIR.


Si mantienes una actitud observadora, aunque las emociones sean intensas, verás que el torbellino emocional durará lo que tenga que durar y te revelará información importante para tu desarrollo personal. Si nos dejamos llevar por las emociones y nos regocijamos en ellas nos arrastrarán como un torrente de agua y nunca seremos capaces de observar y escuchar lo que esas emociones nos están intentando comunicar.

 

Ahora que ya tenemos nuestra lista de emociones que nos dicen que algo va mal debemos averiguar la causa del problema. Igual que si nos duele el brazo debemos mirar si está roto, por dónde se ha roto, qué ha causado esa rotura, cómo curarlo y cómo evitar que nos vuelva a suceder, tenemos que mirar a nuestras emociones de la misma forma.

 

Esta es la parte de profundizar y puede ser un proceso largo y sorprendente.


CUANDO PROFUNDIZAS EN TUS EMOCIONES ES IMPOSIBLE SABER A DÓNDE TE PUEDEN LLEVAR.


Pero lo más probable es que te lleven a tu pasado, así que estate preparado para grandes momentos de epifanía.

 

Primero empieza por la emoción más evidente y pregúntate por qué te sientes así y luego recuerda otras veces que te hayas sentido así en el pasado. Es muy posible que la respuesta te lleve a otra emoción distinta. Pregúntale a esta segunda emoción por qué una vez más, y así sucesivamente.

 

Por ejemplo, tal vez te sientas triste y al preguntar por qué respondas que porque tu pareja te ha dejado. Miras atrás y recuerdas otras parejas que también te han dejado. El pensar en esto tal vez te haga sentir una emoción general de abandono y rechazo. Vuelves a echar la vista atrás para evaluar si esta sensación de abandono la has sentido en otras áreas de tu vida, y tal vez te des cuenta de que también tengas ese sentimiento con otras personas, como amigos o familiares.

 

Y así continúas, como por el laberinto de tu vida que no sabes a dónde te puede llevar.

 

Esto que describo en dos líneas de forma muy vasta es un proceso exploración que puede llevar días, meses o una vida entera, todo depende de tu grado de sinceridad contigo mismo y el tiempo que lleves ignorando ese sentimiento. Explorar tus emociones es como ir quitándole capas a un cebolla.


CADA VEZ QUE HACES CONSCIENTE UNA EMOCIÓN Y COMPRENDES SU ORIGEN TE QUITAS UNA CAPA DE ENCIMA.


Y luego aparece otra y otra, hasta que finalmente llegas al núcleo de tus emociones y aparece esa emoción que ha sido una constante a lo largo de tu vida y ha dirigido tus acciones sin tú ser consciente de ello en ningún momento.

 

Cuando llegas a este punto, o por el camino, tienes muchos momentos del tipo “oh dios mío, por fin comprendo por qué mis relaciones nunca funcionan”, o “oh, por fin entiendo por qué me siempre evito este tipo de situación”, o “ahora ya sé por qué me da miedo esto otro”. La exploración de las emociones nos puede llevar a niveles de comprensión de nosotros mismos y del curso de nuestra vida inimaginables.


ESTOS MOMENTOS DE COMPRENSIÓN SON LAS VERDADERAS JOYAS QUE OBTIENES A CAMBIO DE HABLAR EL IDIOMA DE LA EMOCIONES.


Esta exploración se puede hacer a varios niveles de profundidad, según la situación o la emoción lo requiera. Muchas veces, sólo habrá una capa que quitar. Tal vez estés enfadado con alguien y con preguntar una sola vez por qué sea suficiente para comprender el motivo real de tu enfado.

 

Lo importante es mantener siempre esta actitud observadora y curiosa. Nunca dejes de escuchar lo que tu interior te intenta comunicar, porque al hacerlo somos conscientes de verdad de lo que nos sucede y podremos dirigir nuestra vida de forma controlada y no arrastrados por sentimientos ocultos que ni siquiera sabemos que viven dentro de nosotros. Esta es la forma eficiente de controlar tus emociones: comprendiéndolas.

 

Todo este proceso de intentar comprender lo que nos pasa y evitar que vuelva a pasar no es otra cosa que el desarrollo personal o el crecer como persona. Es madurar y aprender, no sólo de la vida, sino de nosotros mismos.


SI NUNCA HAS COMPRENDIDO ESO QUE SE DICE DE QUE LA RESPUESTA ESTÁ EN TU INTERIOR, ESTO ES LO QUE SIGNIFICA.


Todas las respuestas están en tus emociones.

 

Por último, otra cosa importante a tener en cuenta es que, por mucho que aprendas el lenguaje de tus emociones siempre surgirán emociones nuevas que te sorprenderán y requerirán de tu atención. No por explorar tus emociones con afán dejarás de sentir tristeza, rabia o miedo. Mientras estemos vivos tendremos emociones, y así es como debe de ser. Tendríamos que sentirnos afortunados de poseer este inmenso rango de emociones que tenemos, aunque a veces sean desagradables.

 

El hecho de que nuestras emociones sean variadas y confusas significa que los seres humanos somos criaturas complejas y evolucionadas. Deberíamos sentirnos agradecidos de estar dotados de un sistema tan sofisticado de comunicación con nosotros mismos.


QUÉ SUERTE PODER SENTIR DOLOR PORQUE ASÍ PODEMOS ALEJARNOS DE SU CAUSA Y ACERCARNOS HACIA AQUELLO QUE NOS CAUSA ALEGRÍA.


Ya ves que las emociones no son algo que debamos controlar, someter ni reprimir. El sistema emocional es uno de nuestros bienes más preciados, sólo tenemos que comprenderlas para poder sacarle provecho.

Entradas relacionadas

¿Y tú cómo lo ves? Las experiencias compartidas valen por dos