FASES CERRAR

Aceptar tu cuerpo

Varvara by Alexandra Bochkareva on 500px.com

CÓMO DEJAR DE INTENTAR SER LO QUE NO SOMOS Y ACEPTAR NUESTRO CUERPO TAL CUAL ES.

 

Desde que nacemos parece que siempre queremos ser todo lo contrario de lo que somos. Las rubias quieren ser morenas, las morena rubias, las rizosas quieren el pelo liso, las que lo tienen liso se ponen rulos, las gordas intentan meter barriga, las delgadas quieren tener más tetas, las bajitas se ponen tacón y las altas bailarinas. Y un sinfín de ejemplos más. Pongo como ejemplo a las mujeres porque somos las que tenemos más presión con nuestra apariencia, pero esto es un tema que atañe a hombres y mujeres de cualquier edad.

 

Por una lado intentamos ser todo lo contrario de lo que somos, como si todos hubiésemos nacido en el cuerpo incorrecto y siempre deseamos tener el de otra persona que consideramos es mejor. Por otro lado, intentamos ganarle la batalla al paso del tiempo. El gran reto es aparentar menos años de los que tenemos. Hay que usar cremas antiarrugas, teñirse las canas, combatir la flacidez. No sé muy bien en qué momento comenzó esta batalla contra el tiempo. Por lo visto viejo es sinónimo de feo o malo. Como si envejecer no fuese un proceso natural que nos sucede a todos de forma irremediable.


¿POR QUÉ LUCHAMOS CONTRA ALGO QUE ES NATURAL Y QUE VA A SUCEDER SÍ O SÍ? ES TAN ABSURDO COMO TIRAR UNA PIEDRA Y PRETENDER QUE CAIGA HACIA ARRIBA EN LUGAR DE HACIA ABAJO.


Lo fácil sería echarle la culpa a la sociedad, pero no podemos echarle la culpa de todo a la industria cosmética porque somos nosotros los que creamos la demanda. Si no hubiese gente empeñada en cambiar su apariencia no existirían las operaciones de cirugía estética ni las cremas para reducir la celulitis. Aunque sí es cierto que la industria cosmética y los medios ejercen presión y nos muestran el ideal de belleza que se supone todos queremos alcanzar. La televisión y las revistas son un bombardeo constante de lo que se supone que tenemos que ser.

 

Cuando hablamos de belleza hay que tener en cuenta que existen dos tipos de ideal belleza: uno, el que está socialmente aceptado y que va cambiando con el paso del tiempo (las musas de Botticelli serían consideradas gordas hoy en día, por ejemplo), y dos, la percepción personal de cada uno. Curiosamente el primero parece ser mucho más poderoso que el segundo, si no todos tendríamos una actitud bastante más abierta en cuanto a la pinta que tienen los demás y la que tenemos nosotros mismos. Pondré un ejemplo de esto.

 

El otro día tuve una conversación con una persona que me contaba que tenía una amiga que había decidido dejar de teñirse el pelo. Por lo visto eso le parecía llegar a un punto inaceptable, porque una cosa era ser natural y otra ponerse fea de manera intencionada, decía ella. Porque, por lo visto, las canas es sinónimo de vejez, y vejez es sinónimo de fealdad. El problema que veo yo con lo que se considera feo y bello es que nos esforzamos todos tanto por intentar encajar en ese ideal imposible de belleza que nadie parece mostrarse ya como es de verdad. Qué pasaría si un día todas las personas dejasen de teñirse el pelo, por poner un ejemplo, y pudiésemos ver cómo son nuestras cabezas en realidad. Seguramente nos daríamos cuenta de que, para empezar, las canas no son sinónimo de vejez, porque hay mucha gente con el pelo blanco a los 30, o incluso antes, y segundo, que tampoco son sinónimo de fealdad.


LAS COSAS SE CONVIERTEN EN FEAS CUANDO LAS INTENTAMOS OCULTAR, CUANDO LO QUE ES NATURAL DEJA DE SERLO Y SE CONVIERTE EN ALGO POCO DESEABLE POR PRESIÓN SOCIAL.


Lo realmente feo a mi entender es que algo tan natural como encanecer esté mal visto socialmente.

 

A mí, personalmente, el pelo blanco me parece precioso, ¡es como llevar luz en la cabeza! Es una verdadera lástima que tantas personas escondan sus mejores joyas por temor a parecer mayores. ¿Y qué pasa si pareces mayor? Deberíamos estar más orgullosos de los años que tenemos y lucirlos con orgullo en lugar avergonzarnos. Los años son experiencias vividas, muchos tiros pegados y varias lecciones aprendidas seguramente. ¿No es eso motivo de orgullo? Antiguamente se veneraba y respetaba a la gente mayor, cumplir años era como subir de nivel en juego de la vida, eras una persona un poco más sabia que los demás, alguien de quien aprender algo, pero ahora por lo visto es todo lo contrario.

 

Todos queremos vernos atractivos, y eso tampoco tiene nada de malo, es una señal de que preocupas por ti mismo. Todos queremos gustarnos y también gustar a los demás. Pero cuando pensamos en gustar a los demás tal vez no nos demos cuenta de que los gustos y opiniones de los demás son algo totalmente personal.


LO QUE LOS DEMÁS OPINEN DE TI NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO SINO CON ELLOS MISMOS.


Lo único que puedes controlar son tus propios gustos, y deberías evitar basarlos en los cánones sociales de belleza porque eso sólamente te va a llevar a un estado permanente de insatisfacción contigo mismo.

 

Todo esto no quiere decir que ir al natural sea mejor o peor. Creo que deberíamos tratar nuestro cuerpo desde una perspectiva de disfrute, juego y amor por él. Si te apetece tener un día el pelo rosa y al siguiente azul, estupendo ¡hazlo! Pero lo que sea que hagamos con nuestro cuerpo solamente es sano si lo hacemos por diversión, no porque intentemos ser lo que no somos.


SI NOS TEÑIMOS PARA INTENTAR SER MÁS JÓVENES O VESTIMOS DE NEGRO PARA PARECER MÁS DELGADOS ESTAMOS ATENTANDO CONTRA NOSOTROS MISMOS SIN DARNOS CUENTA.


Es una forma de decir: no me gusta mi cuerpo y voy a intentar cambiarlo o disimularlo. Es una forma de avergonzarte de ti mismo. Y de ese sentimiento de desprecio hacia nosotros mismos no puede salir nada bueno.

 

Otra cosa que me llama mucho la atención es lo mucho que nos centramos en nuestro aspecto físico y lo mucho que descuidamos nuestro cuerpo por dentro. Total, como por dentro no se ve, qué importa, ¿verdad? No tenemos ningún problema en vestir de punta en blanco pero luego nos comemos cualquier porquería que nos venden dentro de una caja. Ponemos dentro de nuestro cuerpo cosas que no sabemos ni lo que son. Yo al menos, cuando leo los ingredientes de los envases no entiendo ni la mitad, y aún así me lo como. Eso ya por no comentar sustancias realmente nocivas como el tabaco y otras drogas.


NO SÓLO NOS ESFORZAMOS POR APARENTAR SER LO QUE NO SOMOS, SINO QUE ADEMÁS MALTRATAMOS NUESTRO CUERPO POR DENTRO.


No se me ocurre una forma mejor de despreciar nuestro cuerpo, interior y exteriormente.

 

Otra forma en la que despreciamos nuestro cuerpo es no aceptarlo en general, estética aparte. Tal vez tengamos una enfermedad y nos sentimos mal por estar enfermos, como es lógico. Pero no sólo nos sentimos mal, además culpamos a nuestro cuerpo por no estar sano, o por no ser más fuerte. O tal vez hayamos nacido con alguna condición que nos hace distintos a los demás y odiamos el cuerpo en el que vivimos por ser como es. O puede que nuestro cuerpo ya no es como era cuando éramos más jóvenes, tal vez se canse con más frecuencia o no sea tan esbelto o haya tenido hijos y hayan dejado marca a su paso. Nuestros cuerpo cambia con el paso del tiempo, y como ya dijimos antes, por lo visto el paso del tiempo es algo que nos negamos a aceptar.


QUEREMOS QUE LAS COSAS SEAN SIEMPRE IGUAL Y QUE ADEMÁS SEAN COMO LAS DEL VECINO.


Parece como si todos nos sintiéramos castigados por habitar el cuerpo que nos ha tocado. Pero imagínate por un momento que haya sido totalmente al revés. Imagínate que tu cuerpo no es una lotería sino algo que elijes tú mismo antes de nacer. Imagínate que antes de venir a este mundo te pasas por “la tienda de cuerpos” y elijes detenidamente cada detalle del cuerpo que te vas a llevar puesto. Imagínate que tienes que hacer un largo viaje, tienes que prepararte para una complicada aventura y debes elegir con cuidado todo tu equipamiento, todas las cosas que necesitas para cumplir los objetivos de tu viaje.


COMO SEA QUE ES TU CUERPO ES EL CUERPO PERFECTO PARA TU AVENTURA, SEA GORDO, FLACO, ENFERMO O SANO.


Es el perfecto transporte para tu viaje. Tu cuerpo es como tiene que ser, es tu traje hecho a medida para ti.

 

No importa si crees que esto sucede de verdad antes de nacer o no, lo importante es que te creas que esta perspectiva de la vida es mucho más útil que el pensar que no tuviste suerte con la lotería de tu cuerpo. Porque una vez que te crees de verdad que tu cuerpo es como tiene que ser es cuando puedes empezar a aceptarlo de verdad. Comienzas a aceptarlo y amarlo de forma incondicional. Incondicional es una palabra muyyyyy grande. Amor incondicional significa quererte tal cual eres independientemente de las condiciones o del aspecto. El ejemplo perfecto de amor incondicional es el amor de las mascotas. Si tienes un perro sabrás a qué me refiero. A tu perro le da igual que seas guapo o feo, le da igual que estés sano o enfermo, que seas un niño o un anciano.


TU PERRO TE ADORA DE MANERA INCONDICIONAL, HASTA CUANDO TIENES UN MAL DÍA Y LO PAGAS CON ÉL.


Ése es el amor que tenemos que aprender a dirigir hacia nosotros mismos, empezando con nuestro cuerpo. Deberíamos aceptar y amar nuestro cuerpo por dentro y por fuera, independientemente de cómo sea o cómo se encuentre. Deberíamos amar nuestro cuerpo hasta en los días malos, o mejor dicho, especialmente en los días malos, que es cuando más lo necesita.

 

Tu cuerpo es tu templo, deberías tratarlo con respeto y darle las gracias cada día por todo lo que hace por ti. Él respira sin tener que pedírselo, tu corazón late sin tú recordárselo, tu estómago digiere lo que sea que le pongas dentro, aunque sea porquería. Nuestro cuerpo hace cosas extraordinarios como sanarse a sí mismo o crear vida dentro de él.


EL CUERPO ES ALGO DIGNO DE ADMIRAR EN CUALQUIER CONDICIÓN EN LA QUE SE ENCUENTRE.


 

Deberíamos escuchar más a nuestro cuerpo, porque él sabe lo que es mejor para nosotros. Si algo no le gusta te lo hará saber. No le juzgues por estar enfermo, tal vez esté sólo intentando decirte algo. Nuestro cuerpo es nuestro hogar, haz todo lo posible por que sea acogedor, mantenlo limpio y acepta que con el paso del tiempo irán saliendo goteras. No pasa nada, así es como debe de ser. Luchar contra lo inevitable sólo empeora las cosas. Recuerda que él siempre lo hace lo mejor que puede para mantenerte vivo, procuremos nosotros hacer todo lo posible por agradecer y valorar su trabajo.


DEBERÍAMOS ESTAR SIEMPRE DE SU LADO, NUNCA EN SU CONTRA.


Porque si no estamos nosotros mismos de nuestro lado, ¿quién lo va a estar si no?

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