FASES CERRAR

Demasiados Juguetes

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SI YA NO TE QUEDAN RINCONES EN LA CASA DONDE GUARDAR LOS JUGUETES DE TUS HIJOS DEBERÍAS LEER ESTO. Y SI NO TIENES HIJOS DEBERÍAS LEERLO IGUALMENTE.

 

Supongo que todo el mundo se ha dado ya cuenta de que los niños de hoy tienen demasiados juguetes, pero parece que en lugar de enfocarlo como un problema cultural nos lo planteamos como un problema de almacenamiento. Al ser una situación que sufren todas las familias lo vemos como algo normal y no nos planteamos en ningún momento cambiar la situación sino comprar más armarios. El problema de almacenamiento se puede solucionar de forma temporal, pero ¿qué vamos a hacer cuando ya no haya más espacio para más armarios? Los metros cuadrados de una casa no son infinitos y sin embargos los juguetes que entran en los hogares parecen no tener fin. El almacenaje es el menor de los problemas.


EL VERDADERO PROBLEMA ES LA FORMA EN LA QUE ESTAMOS EDUCANDO A LOS NIÑOS CON ESTE BOMBARDEO DE JUGUETES.


Deberíamos empezar preguntándonos por qué hacemos regalos, en general. El principal motivo para regalar es por cumplir una norma social, porque es lo que se supone que debes hacer cuando hay algún tipo de evento importante en la vida de una persona, como un cumpleaños, por ejemplo. La diferencia entre ahora y hace varias décadas es que ahora parece haber demasiadas ocasiones importantes en las que debemos regalar, excusas como papá noel, porque por lo visto los reyes magos no son suficientes, por poner un ejemplo. A esto hay que sumarle que antes se recibían regalos sólo de tus padres, tal vez algún detalle de tus abuelos, cada familia tendría sus costumbres, claro. Sin embargo ahora los niños reciben regalos también de sus tíos, de los amigos de sus padres, de los compañeros del cole cuando es su cumple, y de los amigos del barrio cuando se vuelve a celebrar el mismo cumpleaños por segunda o tercera vez. Porque ya dijimos, la celebraciones se multiplican y las personas que regalan también.

 

No hace falta hacer muchas cuentas para ver cuántos regalos puede llegar a recibir un niño a lo largo de un año. Aunque sí que sería interesante hacer esa cuenta: todos los regalos de papá noel, reyes, cumpleaños, el bollu, caprichos porque sí de los abuelos, y a veces hasta en los cumpleaños de otros niños se reciben regalos, no vaya a ser que se sientan mal por irse con las manos vacías. Seguro que me dejo un montón en el tintero. Imagínate que, tirando por lo bajo, sean un mínimo de 10 juguetes en un año, que estoy segura son bastantes más.


ESTO QUIERE DECIR QUE UN NIÑO A LOS 10 AÑOS YA HA ACUMULADO 100 JUGUETES EN SU HABITACIÓN.


¿Realmente necesita un niño de 10 años 100 juguetes para ser feliz? ¿Es consciente ese niño tan siquiera de los juguetes que posee? Lo dudo.

 

Cuando se habla de la educación de los niños se suele culpabilizar a los padres, supongo que por ser lo fácil y lo evidente. Esta no es mi intención absoluto. Primero, porque el buscar culpables nunca ha servido para encontrar soluciones a problemas. Segundo, porque la educación no es sólo responsabilidad de los padres sino de todos, de forma directa o indirecta. Cada vez que pones dinero para comprar un regalo para el cumple de un compañero de la escuela de tu hijo, un niño que seguramente ni siquiera conoces, estás contribuyendo a la educación de ese niño y de todos los niños que asistan al cumpleaños.


ES FÁCIL ECHARLE LA CULPA A LA SOCIEDAD Y A LA FORMA EN QUE EL MUNDO ESTÁ ORGANIZADO, COMO SI NOSOTROS NO FORMÁSEMOS PARTE DE ESE MUNDO Y FUÉSEMOS MERAS VÍCTIMAS, PERO LA REALIDAD ES QUE LAS NORMAS SOCIALES LAS CREAMOS ENTRE TODOS, TANTO DE FORMA ACTIVA COMO PASIVA.


Hay una razón más para que todos nos sintamos responsables de la educación de los niños. Se suele pensar que los niños son de los padres y que cada uno debe ocuparse de los suyos. Bueno, yo creo que los niños no son posesiones, los niños son personas, son adultos en potencia que participarán en el mundo en el vivimos dentro de no muchos años. Ese niño puede llegar a ser tu jefe, o tu psicólogo, o el idiota que te raya el coche. Puede llegar a ser muchas cosas y en gran medida depende de cómo lo eduquemos ahora, tanto los adultos con los que convive y son responsables directos de él, que son los padres, tanto los adultos con los que se relaciona de manera directa o indirecta. Todos somos responsables de la educación aunque no nos demos cuenta.

 

Otro motivo para no culpabilizar a nadie es porque, en realidad, los adultos somos “víctimas”, al igual que los niños, de una sociedad consumista que creamos entre todos, por eso lo digo entre comillas.


VIVIMOS EN UN MUNDO ORIENTADO A TENER MÁS Y MÁS POSESIONES COMO FORMA DE ENCONTRAR LA FELICIDAD.


Pero sobre esto hablaré más en el futuro porque da para varios libros. Si os interesa el tema os recomiendo en leáis sobre el minimalismo, que yo creo es la cura a este problema.

 

Ya sabemos los motivos evidentes por los que hacemos regalos, ahora deberíamos reflexionar sobre los motivos menos obvios pero aún más importantes. Uno de esos motivos es porque no queremos traumatizarlos.


PENSAMOS QUE SI SU AMIGO TIENE LA VIDEOCONSOLA Y ÉL NO LA TIENE SE VA A SENTIR INFERIOR Y SE VA A TRAUMATIZAR DE POR VIDA.


Parece esto un motivo suficiente para tener que hacer lo que hagan los demás. Pero hacer lo que hacen los demás es pasarle la patata caliente al vecino e ignorar nuestra parte de responsabilidad en la educación. Lo que hacen los demás es lo que haces tú mismo. Sí todos hacemos siempre lo mismo al final las cosas nunca van a cambiar. Lo que deberíamos hacer es procurar que el cambio siempre salga de nosotros, en lugar de esperar a que la sociedad cambie y luego nosotros adaptarnos a ella. La sociedad no va a cambiar, somos nosotros los que cambiamos y los que generamos el cambio global. Nosotros somos las personas que creamos la sociedad, las costumbres, la cultura…, lo generamos entre todos.


NO PONGAMOS LA RESPONSABILIDAD DE LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS EN LO QUE HACEN LOS PADRES DE OTROS NIÑOS.


La responsabilidad de cómo educar a tu hijo es tuya. Y cuando digo tu hijo, digo tu sobrino, tu nieto, el hijo de tu vecino o quien sea. El niño al que sea que le estás regalando algo.

 

Otro motivo para regalar es porque lo vemos como una muestra de amor. El error es el de mostrar amor con cosas materiales. Un ejemplo puede ser un hombre que le regala flores a su pareja para demostrar su afecto pero luego resulta que durante el resto del año esa persona es un capullo e incluso tal vez hasta maltrata a su mujer.


ES UN EJEMPLO EXTREMO DE QUE LOS OBJETOS NO SIEMPRE SON DEMOSTRACIONES DE AMOR, Y DE HECHO PUEDE HABER UNA INCOHERENCIA TOTAL ENTRE LOS OBJETOS QUE REGALAS Y LO QUE SE SUPONE QUE REPRESENTAN.


Los objetos no son una representación para nada del amor. Puedes querer mucho a una persona, pero la demostración de tu amor no va a estar en las cosas que regales sino en el afecto que le muestres. En las acciones y en los gestos están las verdaderas demostraciones de amor. Estoy totalmente segura de que los padres que viven en países pobres quieren muchísimo a sus hijos aunque no se puedan permitir comprarles juguetes. Y estoy igualmente segura de que esos niños se sienten queridos por sus padres aunque no tengan tal vez ni agua potable.

 

¿Para qué sirven los juguetes de todas formas? Se supone que los juguetes son para jugar.


LO REALMENTE IMPORTANTE ES EL JUEGO Y NO LOS JUGUETES.


La función del juego en general, tanto en las personas como en los animales, es comprender el mundo y aprender a relacionarse con ese mundo. Es un entrenamiento para el futuro, una forma de aprender a sobrevivir cuando sean más grandes. Los pequeños leones cuando son cachorros juegan a cazar y a pelearse entre ellos para que cuando sean mayores sean capaces de cazar y pelearse de verdad, de sobrevivir, en definitiva. Nuestros cachorros humanos por su parte hacen lo mismo. Los niños juegan a las mamás y a los papás para que cuando sean mayores sepan cómo gestionar una relación de pareja o una familia, o juegan a que van al trabajo y un día son astronautas y al día siguiente enfermeros, para prepararse para el mundo laboral. Ellos están practicando cómo es ser adulto. Si nos dedicamos a aplastarles con una montaña de juguetes al final el juego queda diluido entre todos esos objetos y lo que les estamos inculcando es que las cosas caen del cielo y se amontonan en tu habitación. ¡Y no es así para nada! No se trata de que les tengamos que hacer sufrir, ni muchísimo menos. Pero el exceso de indulgencia con los niños de hoy en día lo único que crea es enseñarles que las cosas surgen de la nada, como si los juguetes creciese en los árboles, y esa no es la visión de la realidad. Eso es una fantasía, el mundo de los adultos no es así.


A LOS ADULTOS NO SE NOS LLENA LA CASA DE JUGUETES DE FORMA MÁGICA.


Sí, es cierto que hoy en día tenemos un exceso de consumismo, y que tenemos muchas más cosas de las que necesitamos para ser felices, pero las cosas cuestan un esfuerzo. Papá y mamá tienen que ir a trabajar 8 horas para luego poder comprar esos juguetes. Y aunque es verdad que los padres de hoy se pueden permitir comprar muchos más juguetes de los que pudieron comprarnos nuestros padres eso no quiere decir que no suponga un esfuerzo.


LOS NIÑOS DEBERÍAN APRENDER ESE SENTIDO DE TRANSACCIÓN, QUE LAS COSAS CUESTAN ALGO.


No quiere decir enseñarles que todo en la vida cuesta un esfuerzo terrible, no se trata de enseñar que la vida consiste en matarte a trabajar para ganar cuatro duros. Para nada, eso sería inculcar un sentimiento de escasez que tampoco es real ni saludable. Pero sí que todo se hace a cambio de algo y absolutamente nada en la vida se regala. Deberíamos enseñarles que las cosas suponen o bien un esfuerzo o un intercambio de algo. Igual que cuando tú vas a trabajar intercambias tu tiempo por un salario, ellos deberían aprender ese concepto porque así va a ser la vida real cuando sean mayores y salgan de casa.


Y SI NO LO ENTIENDEN AHORA CUANDO SEAN MAYORES SE VAN A DAR UN GOLPE TREMENDO.


No les estamos haciendo ningún favor cuando los enterramos en juguetes. Deberíamos estar entrenándoles para la vida adulta. No les estamos ofreciendo una visión real de cómo es el mundo sino una visión de fantasía total. Eso no es enseñarles a sobrevivir. Vivimos en un mundo super consumista, eso es lo que estamos transmitiendo, pero depende de nosotros el decidir y enseñar cómo, cuándo y por qué consumimos.

 

Y aquí es donde llegamos al problema de la zanahoria y el burro, que es la rueda que mueve el mundo del consumismo. La cultura consumista nos hace pensar que necesitamos cosas para ser felices. Cuando tenga el móvil nuevo voy a ser feliz, cuando tenga el coche voy a ser feliz, cuando tenga mi propia casa voy a ser feliz.


PONEMOS LA FELICIDAD SIEMPRE EN OBJETOS QUE TENDREMOS EN EL FUTURO. NUNCA SE NOS OCURRE PENSAR QUE PODEMOS SER FELICES AQUÍ Y AHORA, EN EL MOMENTO PRESENTE, TENGAMOS LO QUE TENGAMOS.


Vivimos en una cultura que busca la satisfacción en las cosas materiales y, por supuesto, como nunca nos satisfacen, siempre queremos más, más y más, y esto es lo que les estamos enseñando a los niños. Les estamos enseñando un consumismo brutal y cruel. Estamos creando futuros adultos infelices. Sí nosotros a veces, incluso siendo conscientes de este hecho, si es que los somos, somos infelices, imagínate un niño que está siendo educado de esta manera desde que nace. A nosotros nos han educado de forma distinta, tuvimos que luchar un poco más por lo que tenemos, y por este motivo les damos un valor distinto a las cosas. Pero los niños de hoy parece que lo tienen todo hecho y delante de los morros, y por este motivo no valoran lo que tienen y parecen necesitar consumir más aún que nosotros para estar satisfechos, lo cual, por supuesto, nunca sucede.


LOS NIÑOS DE HOY, CON TODOS JUGUETES DEL MUNDO, SON LOS QUE MÁS SE ABURREN EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD. CURIOSO, ¿VERDAD?


Muy relacionado con lo anterior es cómo afecta todo esto al desarrollo de la creatividad. La creatividad es la gran herramienta de los seres humanos. La creatividad no se trata de pintar cuadros sino de tener ingenio. Cuando estás en una situación en la que te ves atrapado o no sabes cómo solucionar utilizas la creatividad para hacer uso de lo que sea que esté a tu alcance y encontrar una solución. Cuando tenemos pocas cosas a nuestro alcance tenemos que coger dos palitos y hacer un fuego, pero si estamos rodeados de mecheros y cerillas jamás vamos a tener la oportunidad de ponernos a pensar cómo desarrollar ese ingenio para poder salir de situaciones difíciles. Cuando rodeamos a los niños de millones de juguetes les estamos dando todo hecho y masticado. Sería más útil para el niño tener solamente un palo y una cuerda, y que con ese palo y esa cuerda se invente un montón de juguetes. Cuando éramos pequeños teníamos una cuerda y saltábamos a la comba con ella, y con una sola comba había millones de juegos que podías hacer. O tenías una goma de saltar y con la goma de saltar se te ocurrían 40 formas distintas de enroscar y desenroscar las piernas, 40 formas de saltar, cantar, pasarlo bien y jugar con los demás.


CUANTAS MÁS COSAS TENGAMOS MENOS USO HACEMOS DEL INGENIO Y DE LA CREATIVIDAD Y ESO ES ALGO QUE VA A SER IMPORTANTE DESARROLLAR A LO LARGO DE TU VIDA PORQUE TE VA A HACER FALTA EN MUCHÍSIMAS OCASIONES.


El exceso de juguetes mata la creatividad. De hecho lo que sucede es que la mayoría de los juguetes que tienen los niños no miran para ellos y resulta que se entretienen más con la caja en la que vinieron. ¿Por qué? ¡Porque les hace pensar! Porque los niños son creativos por naturaleza, los niños quieren algo que les resulte estimulante. Tener 50 muñecas no es estimulante, ya está todo hecho, no hay nada que discurrir ahí.

 

El hecho de tener tantos juguetes también hace que el niño acabe aislado dentro de su mundo de juguetes en su habitación sin salir a la calle para jugar con otros niños. Los juguetes de ahora son muy poco sociables. Lo que más se acerca a un juguete social es jugar en línea a la videoconsola. ¿Soy la única que se escandaliza? Creo que deberíamos acostumbrarnos menos a que las cosas ahora sean así y escandalizarnos más para ponerle freno a una situación alarmante. No aceptemos las cosas como son simplemente porque le pase a todo el mundo.


SOMOS SERES SOCIALES, PERO CUANTAS MÁS CONEXIONES DIGITALES TENEMOS MENOS CONEXIONES SOCIALES HACEMOS.


Cuántas más redes sociales hay en nuestras vidas, menos amigos reales hay en nuestras vidas de verdad. Nuestras relaciones genuinas se mueren por culpa de la tecnología. Nosotros, que crecimos jugando en la calle con otros niños, lo estamos sufriendo también. Imagínate entonces cómo serán las relaciones sociales de los niños que han nacido con el móvil en la mano.

 

Ya ves que hay motivos muy serios para replantearnos cuántos juguetes debería tener un niño, y el dónde guardarlos, como decía al principio, es el menor de los problemas.

 

Cada vez que tengas que hacer un regalo piensa si es más importante el quedar bien o mal con terceras personas o el mensaje que le transmites al niño.

 

Cada vez que tengas que hacer un regalo piensa si es más importante el alimentar una adicción consumista o educar a un futuro adulto.

 

Cada vez que tengas que hacer un regalo piensa en cómo estás contribuyendo a continuar viviendo en el mundo en que estamos o generar el cambio hacia el mundo en el que te gustaría vivir.

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