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Cómo cambiar de trabajo y perseguir tu sueño

Meditation by Maryna Khomenko on 500px.com

La verdadera clave para cambiar de trabajo no es tener un buen plan de empresa, ni un plan de ahorros ni tampoco un amigo que te consiga un enchufe. Para dar el gran paso y perseguir tu sueño tienes que centrar tu atención en algo mucho más elemental.

 

Supongo que casi todos en algún momento hemos tenido un trabajo que no nos ha gustado. Tal vez fuese un trabajo que en su día pensamos sería temporal y, sin saber muy bien cómo, se acabó convirtiendo en algo permanente. Tal vez no fuese un trabajo en concreto sino una profesión o cierto sector.

 

Sin saber muy bien cómo, un día nos damos cuenta de que nos sentimos atrapados por nuestro trabajo, por la sencilla razón de que es la mano que nos da de comer, y sin comida no podemos subsistir. Esto nos lleva a pensar entonces que sin ese trabajo nos podemos sobrevivir. Necesitamos nuestro trabajo y no nos podemos permitir desprendernos de él.


ES NUESTRO SUSTENTO, PARA BIEN O PARA MAL. ES LO QUE NOS HA TOCADO.


Es en este preciso momento cuando nos sentimos atrapados por nuestro trabajo, secuestrados por la mano que nos da de comer. Y no queda otra que resignarse e imaginar cómo nos hubiese gustado hacer esa otra profesión que soñábamos de jóvenes, cuando aún pensábamos que nuestro futuro sería mucho más fácil y brillante.

 

Se te pueden ocurrir muchas razones de peso para no dejar tu trabajo, aunque te haga infeliz. Pero te voy a dar un motivo para dar el gran paso, algo que tiene mucho más peso que cualquier otra excusa que puedas pensar: el tiempo.

 

La vida tiene un tiempo limitado. El tiempo que inviertes haciendo unas cosas y no otras no te lo puede devolver nadie. Al tiempo que inviertes haciendo cosas que te desagradan no se le puede poner un precio, aunque mucha gente lo hace: es lo que llaman un salario.


CUANDO PASAS AÑOS DESEMPEÑANDO UN TRABAJO QUE TE HACE INFELIZ ESTÁS VENDIENDO TU VALIOSO TIEMPO DE VIDA A CAMBIO DE PAGAR LAS FACTURAS.


¿Merece la pena sacrificar tu tiempo a cambio de sobrevivir? O incluso si tienes un trabajo que te permite tener un buen nivel económico, ¿merece la pena trabajar todo el año bajo presión, estrés y frustración para luego poder comprarte una tele más grande o un teléfono más caro o pasar una semana en el Caribe? Es importante plantearse si los beneficios que nos aporta ese enorme sacrificio realmente nos compensan o no.

 

Porque éste es otro problema a la hora de dejar nuestro trabajo: estamos a acostumbrados a él, aunque nos haga infelices.


Al ser humano le pasa esta cosa tan rara… llegamos a acostumbrarnos a la miseria.


Uno se acostumbra a todo, dicen, y es verdad. Todo lo que se vuelve rutinario y sucede una y otra vez, día tras día, año tras año, llega a un punto en el que se normaliza. Somos capaces de asumir el sufrimiento y normalizarlo hasta convertirlo en algo aceptado que forma parte de nuestra vida. “No me gusta mi trabajo, pero es lo que hay”, podrías decir. Y continúas con tu rutina como si nada.


CUANDO NOS ACOSTUMBRAMOS A LAS COSAS, AUNQUE SEAN MALAS, NOS RESULTA MUCHO MÁS DIFÍCIL IDENTIFICAR QUE ESE ASPECTO DE NUESTRA VIDA NO NOS ESTÁ HACIENDO NINGÚN BIEN.


No nos llegamos a plantear que es algo que se pueda cambiar y que pueda ser de otra manera.

 

Para darnos cuenta de la repercusión enorme de resignarnos a tener un trabajo que no nos llena es necesario hacer algunos números.

 

Vamos a decir que trabajamos 8 horas al día, 5 días a la semana. De 24 horas que tiene un día, digamos que vamos a dormir otras 8 horas, para tener un buen descanso (si te lo permite tu trabajo…) Probablemente inviertas un mínimo de 1 hora en desplazarte al trabajo (media hora ir y otra media volver) También nos tenemos que alimentar, así que vamos a suponer que tu trabajo te permite tener tiempo para cocinar, aunque sea algo rápido, tal vez inviertas sobre 1 y media en prepararte todas las comidas, desayuno, almuerzo y cena, y 2 horas en comer y recoger la cocina. En asearte y prepararte por la mañana vamos a poner media hora (¡aunque algunos tardamos bastante más!) Ya ves que estoy echando los números por lo bajo.

 

En esta cuenta no voy a incluir el tiempo que tengas que dedicar a tus hijos si tienes una familia, porque probablemente nos quedaríamos en negativo. Según mis cuentas, de 24 horas que tiene un día 4 horas son para ti. Pero de estas 4 horas te voy a quitar otra hora más que perdemos enredando con el móvil. Todos lo hacemos aunque sabemos que no es sano, tenemos que ser sinceros con esta cuenta.

 

Así que ahora nos quedan 2 horas.


DE 24 HORAS QUE TIENE EL DÍA SÓLO 2 HORAS SON PARA NOSOTROS.


¡Dos horas! ¿Y qué hacemos con este tiempo? Tirarnos en el sofá y coger otra vez el móvil o ver la tele porque ya no tenemos el cuerpo ni para pensar qué nos apetece hacer.

 

¿Es esto vida?

 

Ahora vamos a imaginar que una persona adulta, con suerte, trabaje de los 25 a los 65 años. Durante esos 40 años sólo va a poder disfrutar de tiempo libre los domingos, porque los sábados son para hacer todos los recados y limpieza que no le da tiempo a hacer durante la semana. Le vamos a dar 22 días de vacaciones y también vamos a añadir los 14 días festivos del año, suponiendo que tenga suerte y no le toque trabajarlos.

 

Según estas cuentas, de 365 días una persona tiene 88 días de ocio y 277 días de sufrimiento (o días laborables, como lo prefieras llamar). Esto significa que durante la plenitud de nuestra vida pasaremos más 30 años totales (con sus 365 dias y sus 24 horas diarias) trabajando y algo menos de 10 años descansando.

 

O dicho de otra forma,


CUANDO TE RESIGNAS A TENER UN TRABAJO QUE NO TE SATISFACE PASARÁS EL 76% DE TU VIDA ADULTA AGONIZANDO y el 24% restante descansando. 


Pero esto tampoco es cierto del todo, porque lo más probable es que de ese 24% inviertas una buena parte lamentándote de lo poco que te gusta tu trabajo y de la mala suerte que tienes, y también de lo poco que te apetece levantarte para ir a currar al día siguiente. Eso no es tiempo libre de calidad, así que a ese tiempo de ocio le voy a quitar un 10%, por lo que nos queda en 86% de tiempo de sufrimiento frente un 14% de felicidad.

 

Repito, ¿es esto vida? ¿Merece la pena el sacrificio? ¿Merece la pena rendirse a la resignación?


EL PASO NÚMERO UNO PARA CAMBIAR TU TRABAJO ES VALORAR EL TIEMPO PRECIOSO Y LIMITADO QUE TENEMOS EN LA VIDA.


El paso número dos es tirar a la basura ese sentimiento de resignación. Cuando te resignas a aceptar una situación que desearías que fuese distinta estás haciendo dos cosas. Por un lado estas asumiendo que las cosas que te pasan en la vida son una lotería. Estás asumiendo que las circunstancias de tu vida escapan a tu control y no puedes hacer nada al respecto. Y cuando piensas esto estás negando tu capacidad de elegir y dirigir tu propia vida. Como si la vida tomase decisiones por ti en lugar de tú mismo. Pero si lo piensas un poco, sabes que esto no es cierto.

 

Nacemos siendo libres y morimos siendo libres. Si en algún momento de nuestra vida decidimos encadenarnos a un empleo eso sigue siendo una elección que sale de nosotros mismos.


VIVIR ATRAPADO ES UNA ELECCIÓN, HASTA TAL PUNTO LLEGA NUESTRA LIBERTAD QUE PODEMOS ELEGIR VIVIR ENCADENADOS.


Tú firmaste ese contrato, tú te levantas cada mañana para ir a ese trabajo. Ni las circunstancias ni la vida te obligan a hacer algo en contra de tu voluntad. Eres tú mismo el que toma las decisiones. Y tú también puedes decidir un día dejar de hacer todas estas cosas.

 

Esto no es agradable de oír, lo sé. En ningún momento busco culpabilizar a nadie. Buscar culpables nunca ha resuelto problemas. Lo importante es tomar responsabilidad por las acciones en nuestras vidas. No somos seres pasivos a los que la vida les atropella, siempre podemos elegir hacer o no hacer algo. Y decidir no hacer nada sigue siendo una decisión. Darse cuenta de esto es algo vital. Es lo más importante.


NOS TENEMOS QUE DAR CUENTA DE QUE SOMOS SERES LIBRES CAPACES DE CREAR LA VIDA QUE QUERAMOS TENER, Y NI LAS DIFICULTADES DE LA VIDA NI LA COSTUMBRE DE LA RUTINA PODRÁ NUNCA ROBARNOS NUESTRA LIBERTAD Y CAPACIDAD CREADORA.


 

Paso número 1: valora tu tiempo y tu vida

Paso número 2: reconoce tu libertad

Paso número 3: enfréntate al miedo

 

El miedo… ese cabrón. Sí, vamos a llamarlo por su nombre. El miedo es el aguafiestas que siempre aparece para fastidiarnos todos nuestros planes de futuro. Y no hay nada que se pueda hacer para dejar de sentir miedo. No existe pastillita mágica para dejar de sentir miedo. Sin miedo no habría valientes.


EL MIEDO VIVE DENTRO DE NOSOTROS Y SALDRÁ A LA LUZ UNA Y OTRA VEZ A LO LARGO DE NUESTRAS VIDAS CADA VEZ QUE INTENTEMOS HACER ALGO NUEVO.


El miedo es el que nos mantiene en nuestra rutina miserable de resignación.

 

El miedo, en realidad, no es tan mala gente como pensamos. Él tiene su función. El miedo es protector, evita que nos tiremos por un barranco mientras damos un paseo, por ejemplo. El miedo nos avisa de los peligros y nos mantiene con vida. El problema del miedo hoy en día, es que es un mecanismo de defensa que ya está obsoleto. Cuando nuestros antepasados vivían en cuevas y necesitaban mil ojos para escapar de los depredadores, el miedo era su mejor aliado. El miedo los mantenía con vida, literalmente. Pero en el mundo en el que vivimos ahora, el miedo sólo nos sirve para mantenernos atrapados.


NUNCA JAMÁS EL SER HUMANO HA VIVIDO EN UNA ÉPOCA DE TANTOS RECURSOS, FACILIDADES Y ABUNDANCIA.


Es poco probable que alguien en un país desarrollado acabe pasando hambre en la calle. Nunca antes habíamos tenido tan pocos peligros reales a nuestro alrededor. El miedo ahora ya no nos puede avisar de ese león que nos quiere comer, pero eso ahora se dedica a avisarnos de esa factura que nos quiere morder. O de ese teléfono que no podremos comprar si perdemos nuestro trabajo. Ya ves tú, se debe aburrir bastante avisándonos de tales “peligros”. Aún así el mecanismo protector del miedo sigue activo en nosotros y nos sigue condicionando.

 

Mientras seamos conscientes de que nuestros pensamientos limitantes que nos impiden expandirnos son fruto del miedo y no peligros reales estaremos a salvo de dejarnos influenciar por él.


ES COMO TENER UN PEQUEÑO DEMONIO SENTADO EN TU HOMBRO, CON BUENAS INTENCIONES, PERO DEMONIO AL FIN Y AL CABO.


Lo único que debes hacer es darle las gracias por intentar cuidar de ti y luego ignorarlo.

 

Debes tener en cuenta una cosa importante cuando te enfrentes al miedo: se le da demasiado bien argumentar su posición.

 

Si tu miedo piensa que no debes dejar tu trabajo (evidentemente, no va a pensar lo contrario) te dará mil motivos para convencerte. Te dirá que no vas a encontrar nada mejor, que vas a perder todo tu dinero, que vas a pasar hambre, que vas a ser infeliz, que vas sufrir… Te dirá todo lo inimaginable para disuadirte. Pero si te fijas bien, todos los argumentos que usa hacen relación al futuro, que son cosas que aún no han sucedido.


El miedo no cree en ti, no cree en tu capacidad de crear una vida distinta.


Al miedo no le gusta lo desconocido, porque piensa que lo desconocido está lleno de peligros. Una rama que cruje en el medio de la noche oscura puede ser un depredador que acecha. Pero recuerda, ya no estamos en la selva.

 

¿Cómo podemos callar al miedo entonces?

 

A la fiera hay que asustarla con fuego, con el fuego que llevamos dentro. Podemos llamarlo pasión, pasión por crear, pasión por perseguir tu sueño, pasión por tener una vida más plena, pasión por seguir tu vocación. La pasión mueve montañas. La pasión funciona de forma totalmente opuesta al miedo.


EL MIEDO ES MENTAL, CALCULADOR Y SIBILINO, COMO UNA LENGUA DE SERPIENTE. LA PASIÓN NO SE PIENSA NI SE CALCULA, LA PASIÓN SE SIENTE COMO UN FUEGO QUE ARRASA CON TODO.


La pasión es movimiento, es lo que te impulsa a seguir tu verdad, la que llevas dentro. A la pasión le importan poco los argumentos lógicos o lo que piensen los demás.

 

En general, lo ideal sería un equilibrio de estas dos fuerzas, porque las dos son útiles y tienen su función. El problema es que en muchos aspectos de nuestras vivimos dominados por el miedo, especialmente en nuestra vida laboral. En parte porque es algo que ya nos lo han inculcado desde niños. En lugar de alentarnos a seguir nuestra vocación seguramente nuestros padres nos alentaron a estudiar algo “que sirviera para algo” , o dicho de otra forma, algo que te dé de comer. Y si no te gustaba estudiar entonces tenías que ponerte a trabajar “de lo que fuera”. Una vez más inculcando ese sentimiento de resignación.


CON ESTUDIOS O SIN ELLOS, TODOS LLEVAMOS DENTRO ALGUNA PASIÓN, MUCHAS VECES REPRIMIDA DESDE YA ANTES DE CONVERTIRNOS EN ADULTOS.


No me extraña que el miedo se haya hecho fuerte en nuestra vida laboral. El miedo se ha hecho fuerte en el 84% por cierto de nuestra vida. ¿No merece la pena darle una buena patada en el culo por una vez en la vida y regalarnos la vida que nos merecemos?

 

Basta ya de dejarnos convencer por pensamientos de carencia. Los pensamientos de carencia sólo nos van a atraer más pobreza a nuestras vidas.


PARA CREAR UNA VIDA MÁS PLENA, MÁS ABUNDANTE, MÁS ENRIQUECEDORA, DEBEMOS EMPEZAR POR TENER UNA ACTITUD ACORDE CON LO QUE QUEREMOS LOGRAR.


Si queremos ganar más dinero pero estamos convencidos de que nunca conseguiremos un trabajo con un salario mejor, ten por seguro que nunca lo conseguirás. Si sueñas con tener tu propio negocio para dedicar ese 84% de tu tiempo a hacer lo que realmente amas, pero sin embargo piensas que jamás encontrarás clientes que deseen tus servicios, ten por seguro que los clientes no aparecerán.


LA LLAMA DE LA PASIÓN NO SÓLO DEBE VENCER AL MIEDO, SINO QUE DEBE ADEMÁS ENCENDER LA FE EN TI MISMO.


Y éste es el último paso. Cree en tus capacidades, en tu potencial, en todas las habilidades que has aprendido a lo largo de tu vida, incluso habiéndote dedicado durante años a un trabajo que detestas, porque todo lo aprendido son herramientas que te servirán. No existe el tiempo perdido, todo es de utilidad, pero es imprescindible decidirse a dar ese cambio en tu vida para darle uso a todo lo aprendido. Si no, eso sí sería tiempo perdido.

 

Sería una vida entera perdida.

 

Si te cuesta tener fe en tus capacidades haz memoria, porque estoy segura de que has hecho cosas increíbles desde el día que llegaste a este mundo. Has aprendido a caminar, aunque te hayas caído una y otra vez. Has aprendido a correr, a saltar, a hablar, a cantar, a leer. Durante estos años en tu empleo frustrante has aprendido que eres capaz de vivir con cierto grado de incomodidad, y sin embargo el mundo no se acaba, la vida siempre sigue. En el caso de que a causa de este cambio te venga algo de sufrimiento, ¿no crees que merece más la pena sufrir por una buena causa?


¿NO CREES QUE MERECE LA PENA SUFRIR UN POCO A CAMBIO DE RECUPERAR EL 84% DE TU VIDA?


Porque ten por seguro que los cambios siempre vienen con momentos de reajuste. El tener un trabajo que te apasiona no significa vivir felices y comer perdices. En la vida siempre habrá desafíos y dificultades.

 

La diferencia es que cuando luchas por algo en lo que crees y amas, cuando luchas con la llama de la pasión en tu interior, no hay obstáculo que se te ponga por delante, y cada batalla ganada supone una medalla para tu colección de trofeos. Mientras que si continuas luchando por sobrevivir desde un lugar de desmotivación, estrés, cansancio y desidia, cada obstáculo en el camino parecerá otro pie que te hunde un poco más en el barro de tu vida.

 

Nunca es tarde, nunca. Hay que aprovechar el tiempo precioso que nos han regalado. No vendas tu tiempo a cambio de pagar las facturas.


LA SEGURIDAD NO ES SINÓNIMO DE FELICIDAD. LA PASIÓN SÍ LO ES.


 

Vive una vida apasionada, te harás un favor a ti mismo y a todos los que te rodean.

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